Artículo cedido por Isabel Saura a Asociación Coach Humanista

 

Todos tenemos lo que yo llamo los Pequeños Enanitos, estos son buenos para la supervivencia, ya que pertenecen al sistema límbico, una parte de nuestro cerebro ancestral que nos avisa de los peligros, pero también nos puede complicar la vida, si su conversación es muy mala, hay que trabajarlos hasta dejarlos en silencio y que no nos molesten más con sus pequeñas hazañas o sabotajes.

Son los siguientes:

 

El Crítico, Nos suele atacar, nos culpabiliza, “La he jodido”, “Lo he hecho mal” o bien criticamos y enjuiciamos todas las circunstancias

El Perfecto, Es el que nos insta a no estar nunca satisfechos con lo cual nuestro auto nivel de exigencia es altísimo, y a su vez lo exigimos a los demás

El Victimista, Todo lo malo le pasa a él, aunque sea improbable que le suceda, la manera de atajarlo es lo que Víctor Frankl dice;” Matate”

El Complaciente, Trata de complacer a todos los que le rodean, a las exigencias de entorno, olvidándose por completo de sí mismo,

El Hipervigilante, Desconfía de todos y de todo” La Vida es durísima” En este caso hay que trabajar es el sentimiento de vulnerabilidad, cuando lo aceptamos nos hacemos más felices y más libres

El Hiperracional, Todo lo pasa por el cerebro racional, derivado de que al hacerlo así piensa que se libera

El Hiperrealizador, No para de hacer cosas, buscando siempre la aprobación exterior. Cuando la aprobación y la aceptación tienen que ser internas

El Activista, No para, siempre se está moviendo es la típica persona que parece que siempre está haciendo algo, aunque realmente no hace nada

El Controlador, Es el que tiene que controlarlo todo, sino lo hace “menudo desastre” por ello siempre está estresado y además se cree imprescindible

El Esquivo, No acepta los conflictos, se escabulle cada vez que hay un conflicto, o bien lo niega o bien se marcha

 

Todos nosotros los tenemos en mayor o menor medida, ¿Qué podemos hacer, para que no nos compliquen la vida? Sencillamente saber que existen, conocer en qué medida forman parte de nosotros mismos y si así lo decidimos trabajarlos con un profesional del coaching.